
“¡Dejate de joder! ¡Son tus vacaciones! ¿Cómo que te vas a llevar la netbook? ¡Desconectate nena! ¡Hay otras cosas en la vida! ¡Ya te vas a dar cuenta de que a la gente no le interesa la política!” Éstas y algunas otras exclamaciones me acorralaron en un desafío que acepté.
Preparé la valija y fui a la terminal de Liniers. Entre el mar de gente, fumé los últimos puchos antes de la abstinencia. Por fin subí al micro. Traté de acomodarme dando chiquicientas vueltas. Dormité semi acalambrada en el semi cama hasta sentirme en una cámara frigorífica (¿por qué siempre ponen el aire acondicionado al tope, eh?). En eso, a lo lejos, escuché a Néstor diciendo “¿qué te pasha Clarín, estás nerviosho?” El asombro me abrió los ojos pero el movimiento del micro seguía existiendo. Seguro fue el ringtone de algún fulano. Volví a contracturarme en el asiento y el engranaje de ideas somnolientas se echó a andar hasta el absurdo aterrizando en la foto de Carrió en la pileta con los patitos en fila. Creo que ahí fue cuando me dormí. Menos mal.
Por fin llegamos al hotel. El tipo que nos recibió desplegó una serie de indicaciones propias de la situación y en un momento se detuvo para, con pupilas de águila, hacer un paneo veloz del grupo. Infló el pecho y, después de unos instantes inentendibles, por fin se decidió a hablar: “por decisión de los dueños de la posada están bloqueados los canales asmáticos en el servicio de TV”. La referencia -muy elocuente, por cierto- era hacia TN y canal 13 por lo que permanecí largo rato con un gesto de “mirá vos, eh” y pensé en la cantidad de bares, restaurantes, salas de espera y decenas de cientos de etcéteras en los cuales podrían hacer esto sin necesidad de aclarar “ni mú”. En fin. Fui a mi habitación y me tiré en la cama, boca arriba, con las manos en la nuca. Una mosca me buscó la mirada justo cuando pensaba que, a menos de un día de estadía, ya sumaba dos situaciones políticas, el ringtone y la cuestión de la TV, pese a estar “desconectada”. Me levanté, me duché y me cambié. Salí a caminar hasta la hora de la cena. Allí, un cantor de la zona nos agasajó con un show de bienvenida. Antes del último tema, el tipo mandó a pasar la gorra diciendo: “espero que sean generosos ahora que la Cris nos sacó los subsidios”. “¡Uhhh! ¡Qué mal te veo en la recaudación, flaco!”, pensé. Y acerté. El tipo terminó la actuación despachándose un discurso inquisidor contra los no aportantes a su campaña, quienes lo miraron con cara de “jodete por pelotudo”, especialmente el tipo del ringtone.
Quizá una de las cosas más interesantes de viajar con un grupo de desconocidos es que, de tanto tropezarse las miradas, en algún momento el gesto se convierte en charla y la charla en mates. Una tarde, mientras inocentemente le creí al sol que media hora más de rayos ultravioletas me devolverían a casa “bronceada sí o sí” pero sin ningún tipo de daño colateral, escucho a uno que dice “y encima ahora a estos les pagan hasta para tener hijos y a nosotros no nos dan nada”. El interlocutor -que no era ni el del ringtone ni el que nos recibió en el hotel- lo refutó diciendo que “esa plata no la hacen un rollito y se la meten en el traste sino que la usan para comprar las cosas que vos vendés en tu negocio”. Respuesta jauretcheana si las hay, ¿no? Ni hizo falta teorizar sobre el mercado interno, la demanda agregada o la mar en coche. Otra tarde, mientras mateaba bajo un frondoso árbol en la base del Uritorco, se deslizó -como quien no quiere la cosa- una escena entre dos señoras, ocasionales compañeras de asiento de roca en medio del arroyo. Una, mientras hacía de su mano una vasija recolectora de agüita para refrescar la espalda, dijo: “hay que estar informado, siempre. Por eso yo en casa tengo el noticiero todo el día encendido mientras hago las cosas”. La otra -que les juro no era panelista de 678- le contestó: “¡pero si mirás todo el día el mismo canal te vas a informar siempre de lo mismo! ¡Tenés que mirar también otros canales que digan otra cosa para poder hacer tu propio pensamiento crítico!”. Y le empezó a contar que antes también se informaba mirando TN pero que con “lo del campo” ya se hacía mala sangre y entonces empezó a cambiar de canal y que después apareció 678 y la historia que más o menos ya conocemos.
Podría enumerar más anécdotas de este estilo, pero la pregunta acá ya se hace urgente y viene bien para cerrar (¿o abrir?): ¿“a la gente no le interesa la política” o el nivel de repetición de esa sentencia, maquillada de sentido común, es directamente proporcional al nivel de apropiación de “lo político” como patrimonio de los ciudadanos al punto de estar presente hasta en las vacaciones?



5 dijeron que...:
A mí me late que cada vez más estamos interesados en "la política", en esos detalles que contás en las charlas que escuchaste.
Yo entiendo a "lo político" como discusiones más de fondo, más de leyes y políticas de Estado, contextos históricos, etc. Eso me parece.
Ahora, hay otra cuestión: tu croqueta ya está configurada con "hechos políticos" (lugar en que me incluyo). En ese sentido, tal vez escuchasta más comentarios sobre el clima que sobre la política, pero como el clima tal vez te interese un corno, no las registraste. Sí registraste lo que te interesa que era, en definitiva, seguir "conectada" aunque estuvieras de vacaciones: y lo lograste!!!
Abrazo fraternal.
Posible, es.
Me preguntaría si es aconsejable.
Muy lindo el post.
Besos,
Franco
Primero que nada, que lindo Capilla del Monte si habré pasado vacaciones ahí, mi abuela tenía una hostería. Ahora bien, que bueno cruzarse con tanta gente que piensa parecido a uno, dos creo que la confusión de la frase " a la gente no le interesa la política" radica en que la gente no sabe, tal vez, que es la política, y vive sumergido en eso que no le interesa y lo vive y le interesa más del que cree, y al poseedor de esa frase le encanta creer o peor tratar de convencer a esos otros que viven en política sin sospecharlo de que no lo hace, y que es así porque no les interesa.
Bueno no se si se entendió. Espero que lo haya pasado muy bien.
Abrazos totales.
Gastón Pigliapochi, sir Guantes de Lana.
Me encantó Pipi. Para ponerme academicista (al pedo, porque son las 10 de la mañana), puedo decirte que recibimos por día millones de estímulos pero solo captamos los que nos interesan. Por eso no resulta extraño que vos (que amás, vivís y respirás política)te hayas quedado con esas anécdotas.
Coincido con "Guantes de Lana", la gente está más inmersa en la política como sentido amplio de lo que cree. Quizás sienten que se quedan afuera cuando se reduce la política a la "política partidaria" o a lo que los medios definen como política. Pero es imposible que una sociedad democrática no esté atravesada por ella.
Y por último: ¿dónde te hospedaste que bloquearon Canal 13 y TN? ¿Se podrán incluir en el combo a C5N y Canal 9?
Abrazo.
¡Tener una "idea somnolienta" y que aparezca Carrio!...Es una PESADILLA!.
Al final se está cumpliendo el deseo de Don Arturo...¡Cada vez somos más los giles avivados!.
Saludos.-
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