
Hegel, en su Filosofía de la Historia, nos cuenta que la historia se desarrolla, se expresa, dialécticamente: a un momento (tesis) le sigue una negación de ese momento (antítesis) y, luego, una negación de esa negación (síntesis). Según esta dialéctica, el momento de síntesis es distinto y superior al del momento de tesis porque incluye en sí mismo la dinámica dada entre la tesis y su negación (antítesis) y, lo que es más significativo, incluye la negación de la negación (síntesis).
Si vamos a la cuestión del poder político, lo más habitual es que los tres momentos dialécticos estén expresados por distintas fuerzas políticas: A tiene el poder, luego B se lo niega y finalmente aparece C para superar a ambos. Pero, ¿qué pasó en la “diálectica kirchnerista”? Veamos.
Tesis: logro de la construcción de un importante poder político, cuya máxima expresión se consolidó con la elección de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta de la Nación.
Antítesis: comenzó con la famosa “Resolución 125” y llegó a su punto máximo con los resultados de las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009.
Síntesis: llegamos a 2011 con el kirchnerismo al mando de un poder fortalecido y, hasta podría arriesgarse, imbatible en las próximas elecciones presidenciales.
Como podemos observar, aquí no hay A ni B ni C. Hay pura “K”. Tras una relatada debilidad de Néstor Kirchner (por llegar al poder en 2003 con un índice de desocupación más alto que el porcentaje de votos logrados) se construye un alto nivel de poder. Luego, desde el interior mismo de esa misma fuerza política, se niega, se intenta poner límites, a ese poder: el Vicepresidente de la Nación junto con varios parlamentarios que han obtenidos sus bancas mediante candidaturas en el partido oficialista, emitieron su voto “no-positivo” y, además, uno de ellos, Felipe Solá (¿alguien lo recuerda?), se propuso opositor en las legislativas 2009. Finalmente, “la resistencia kirchnerista” accionó más a fondo al punto de correr el riesgo de acentuar la negación y facilitar, así, el surgimiento de otra síntesis, logrando, en cambio, crear -cual Ave Fénix- una propia síntesis superadora e imparable.
Casi nadie va a negar que en aquel momento antitético todo parecía perdido. Y digo “casi” porque -como dije acá- fueron ellos, Néstor y Cristina, quienes vieron más allá y lideraron el camino hacia la actual síntesis. Ellos vieron que la historia no se padece, sino que se hace.
Ellos vieron como cuando uno mira a alguien a los ojos y puede ver más que simples ojos.
Ellos vieron y nos vieron. Vieron a toda esta generación viéndolos. Y ahora estamos así, mirándonos las miradas. Mirándonos en la calle, en las plazas, en los trabajos, en las fiestas. Mirándonos en la alegría y en la esperanza. Mirándonos en el hacer, en el poder hacer. Porque para eso es el poder, para “poder hacer”. Y lo estamos haciendo. Y lo seguiremos haciendo. Porque el cambio comenzó en 2003. Y continúa. Hasta mucho más allá de 2015. Porque depende de todos. De todos nosotros. Porque nosotros podemos. Y ya sabemos que podemos.



6 dijeron que...:
Evidentemente hay un quiebre en el 2001. El pueblo niega a su negador: el capitalismo cipayo, holgazán, entreguista. Igualmente todavía hay mucho Macri por negar :)
Buen artículo y a seguir en la lucha!
Pipi, en realidad me parece que la síntesis no la vuelta de la tesis, la crisis 08-09 llevo a una profundización del proyecto, no estoy seguro de que todos los avances posteriores al 09 se hubieran logrado sin la derrota electoral, ese hecho lejos de frenar el proyecto lo aceleró y profundizó.
creo que todo período político tiene sus vaivenes, y el conflicto sojero mas el de clarin, y algunos errores del gobierno hicieron que se padeciera la derrota electoral. Pero creo que el gran error fué nombrar a Cobos como vice.
Pipi, me hubiera gustado comentar algo que escribí, pero lamentablemente no me deja el sistema porque dice que no puedo superar los 4.096 caracteres, escribí menos pero aún así no me deja.
Si te puedo mandar un mail? me encantaría un intercambio.
Jorge
Muy bueno tu análisis, pero hay que tener cuidado porque, si mal no recuerdo, en el devenir histórico-dialéctico la síntesis se transforma en una nueva tesis a ser negada y así sucesivamente. Pienso más que nada en las próximas legislativas. Todo dependerá de como gobernemos estos años. Está bastante claro que la apuesta es a profundizar.
Para seguir el análisis, si fuera como proponés ( y no estoy diciendo que no sea así) antes que usar la concepción hegeliana de la historia, habría que revisar la categoría del espontaneísmo luxemburgués que si puede describir lo que llamás Dialéctica K.Ahí si puede entrar esa interpelación al colectivo "nosotros", pero, atención, el "todos nosotros" es necesario pero no suficiente. Si se lo caracteriza como tal, caeremos en el voluntarismo y , en lo personal, sigo creyendo que el espontaneísmo debe ser conducido-guiado-dirigido-liderado, en fin cualquiera de esos adjetivos, por una vanguardia política que tenga un proyecto y un programa. Y en la etapa actual, estimo que el programa de acción política en los territorios es la clave. De lo contrario ese esfuerzo se diluye y la contra termina ganando.
Publicar un comentario en la entrada