
jueves 23 de febrero de 2012
Dolor

miércoles 8 de febrero de 2012
“Como dijo Lanata”

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jueves 26 de enero de 2012
¿Es posible tomarse vacaciones de “lo político”?

jueves 5 de enero de 2012
¿PLATAFORMA? PARA LA ¿RECUPERACIÓN? DEL ¿PENSAMIENTO? ¿CRÍTICO?

miércoles 28 de diciembre de 2011
La mala fe, Feinmann. La mala fe.

1) El rol de la juventud:
Feinmann sostiene el concepto que afirma que los jóvenes deberían ocuparse sólo de pensar ideas… estos imberbes están demasiado ocupados por quién ocupa qué cargo y esto lo deja a él un poco aparte, según dice. Cabe destacar que esta forma de ver la cuestión no dista nada, pero nada, de aquella que afirma que Guillermo Moreno hace lo que se le canta. Lo dijo CFK también en referencia a Mariano Recalde. Ella es quien decide quién va en cada lugar. Lo interesante aquí, para mí, es dónde pone el foco el pensador Feinmann: en el mismo lugar que su interlocutor, La Nación, quien no pierde oportunidad en denostar a la denominada Juventud K.
Néstor Kirchner pidió a los jóvenes que “se reciban” porque “los necesitamos en los cargos” y para eso no alcanza con la militancia, también hay que estar preparados técnicamente. Néstor y Cristina fueron quienes convocaron (que es distinto a “invitaron”) a la juventud a participar activamente en política, desde el espacio que cada uno prefiera, “pero que participen, que se organicen”. Participar no es sólo pegar afiches, hacer pintadas, bancar los trapos en un acto público o en una plaza, escribir en internet o pensar ideas. Participar también es asumir responsabilidades en cargos públicos. ¿Será que José Pablo se suma (supuestamente contra su voluntad) a la llamada “vieja política” en la que los pibes pinchan pero no cortan?
Pareciera ser que La Nación y Feinmann coinciden en que los jóvenes somos buenos como consumidores (de libros, de medios, de cualquier cosa) pero no como hacedores. Y coinciden tanto que ni siquiera fue un párrafo que alcance el status que sirva para un gran titular… esas cosas que pasan cuando el statu quo coincide, sin más.
2) La impolutez:
Feinmann titula uno de sus libros (de cientos de páginas, como a él le gusta decir, como si la cantidad fuera sinónimo de rigurosidad y calidad) con el sugestivo juego conceptual de “La filosofía y el barro de la historia”. Pero él no se puede embarrar, porque no se puede manchar y, entonces, pareciera que La Nación es un baño de crema (creme de la creme, obvio) que ablanda y quita cualquier supuesta mancha K que alguno podría suponer en él. ¿Por qué hace esto? José Pablo confiesa dos motivos: 1) “porque así no te sirvo” le dice a Néstor en El Flaco; 2) porque hay que promocionar el nuevo libro de cientos de páginas, dice en la nota de P12, arrodillado sobre maíz, implorando perdón. Lo impoluto es tan imposible como lo objetivo, y eso José Pablo lo sabe al dedillo. Hay que hacerse cargo, pero eso lo dejo para el próximo apartado.
3) La mala fe de Feinmann en la reacción post nota:
Feinmann habla de Sartre muchas, pero muchas, veces; al punto de poder suponer que él se supone sartreano. Quizá la clave más importante de Sartre es la cuestión de que los hombres y mujeres no estamos predestinados, no tenemos una esencia y, por eso, no nos queda otra opción que hacernos a nosotros mismos. Dice Sartre que siempre estamos eligiendo pero que, claro, hay cosas que no podemos elegir, por ejemplo la época en la que nacimos, los padres que tenemos, etc. A esto Sartre lo llama “situación”. La libertad, entonces, es condición del humano porque es aquello que está obligado a hacer en “situación”. No hay forma de esquivar el “hacer algo en la situación en que se esté”. Esto, irremediablemente, pone la responsabilidad de lo que el hombre “es” en el hombre mismo, ya que “el hombre es aquello que hace”. Es responsable de lo que hace, tanto para sí mismo como para la humanidad. Lo resumo. Dice Sartre que al elegir casarse no sólo lo elige para sí mismo sino para la humanidad porque le otorga valor al casamiento. Es decir, elijo para mí pero también para todos, porque considero que eso es lo mejor. Ahora, y acá viene el punto al que quería llegar, esa responsabilidad puede generar mucha angustia y entonces puedo decir “no pude elegir, fueron las circunstancias las que me llevaron a hacer tal cosa”. Sartre dice que eso es actuar de “mala fe”, es tratar de liberarme de la angustia de la responsabilidad por la decisión que he tomado. Porque si yo no tengo elección, no soy humano (puesto que la condición es la libertad: el humano es lo que hace), soy una cosa que no puede decidir.
Esto es lo que, a mi entender, hace Feinmann en su nota en P12. No se hace cargo de sus elecciones: escribir el libro, someterse a las normas de difusión del editor, aceptar ir a La Nación, aceptar la responsabilidad de decir sus palabras, aceptar que la difusión de la nota tiene repercusiones, etc., etc., etc. Feinmann actúa de mala fe, diría Sartre, especialmente cuando elige titular la nota con “El puñal por la espalda” es decir, cuando Feinmann trata de no ser sartreanamente humano y se transforma en una cosa que no decide, en una víctima de la situación, en un pobre sapo desencantado con la naturaleza del escorpión. Y, lo que es peor, al elegir esto no sólo lo elige para él mismo, sino para toda la humanidad.
PreData: Algunos de mis tuits sobre el tema #Feinmann que, conceptualmente, sintetizan las líneas desarrolladas en este texto:
Juventud: Mirá vos, #Feinmann quiere q la juventud sólo se ocupe d las ideas; nada d cargos con responsabilidades en la realidad efectiva. #HolaSartre
Impolutez: #Feinmann titula "La Filosofía y el barro d la historia" pero prefiere lo impoluto. Recuerden el mail q le escribió #NK bit.ly/vf6XwX
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domingo 11 de diciembre de 2011
Lo que me pasa en La Plaza

martes 22 de noviembre de 2011
Ajuste de cuentas

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