
Harta. Completamente harta.
De los Ricardo Fort (del que es y de los que no pueden ser, pero quieren).
Del show on (que deja a lo importante out).
De De Narváez (y su divertimento antipolítico).
De Solá (y su vocecita de pobrecito).
De Carrió (y su perversidad discursiva).
De Tenembaum (y su ideología gangosa).
De “Zloto” (y su sueldo oligarca).
De Morales Solá (y su campechano tono gorila).
De Nelson Castro (y su cara avinagrada).
De Ruiz Guiñazú (y su tartamudeo histérico).
De Tinelli (y su circo y su séquito).
De Susana Giménez (haciéndose siempre la pelotuda).
De Mirtha Legrand (vieja chota pelotuda).
De Lanata (y su falta de repreguntas a la oposición).
De Pino Solanas (y su “lamineríalaminería” mientras lanza su película).
De Mariano Grondona (y su hablar lento mientras se frota las manos).
De Macri (y sus plazas lindas y escuelas pobres).
De los noticieros (y la cantinela “nos están matando a todos”).
Estoy harta.
Harta de estos y de sus cosas.
Harta de estos y de tantos otros.
Harta de estar harta de que me harten.
(Y, sin embargo, hoy fue un buen día.)




